En septiembre de 2009, una tragedia sacudió al mundo del manga y el anime: el fallecimiento en un accidente de montaña de Yoshito Usui, quién desde 1990 divertía a millones con su serie.

Shin-chan, protagonizada por un travieso y sinvergüenza niño de 5 años y el variopinto mundo que lo rodeaba.

El eco de la tragedia llegó más allá de Japón y recorrió el mundo, ya que con 50 volúmenes del manga, más de 1000 episodios de anime y 26 películas, Shin-chan es un hito en todo el mundo, con la serie animada traducida a más de 25 idiomas y emitida en más de 40 países, lo que dejaba en claro que Usui y su traviesa creación habían conquistado el corazón de millones, sin importar las fronteras o diferencias culturales.

Y es que con solo ver un par de episodios de Shin Chan, queda claro la razón del éxito universal de la serie (que aún continúa, en manos de los ayudantes de Usui); todos hemos conocido (o hemos SIDO) un niño sinvergüenza, descarado y deslenguado, capaz de hacer perder el juicio y paciencia a padres, madres, educadores y a todo adulto que se cruce por su camino, ya sea con travesuras, bromas o comentarios disparatados; te desafiamos a ver 

Shin Chan y no sentirte identificado o familiar con el caos que crea su endiablado protagonista; más que probablemente vas a ver tu infancia (y a tus padres) con otros ojos.